viernes, 30 de abril de 2010

Perfil biográfico: Horacio Hidrovo Peñaherrera, un poeta para Manabí



Para muchos manabitas el nombre de Horacio Hidrovo Peñaherrera (Santa Ana, Ecuador, 1931) no les será desconocido. Narrador, ensayista, catedrático, promotor cultural, pero sobre todo poeta. Sus más de 20 poemarios dan testimonio de ser una de las voces más comprometidas con su tierra: Manabí. A ella le ha escrito sus miles de versos, a su gente, a su geografía.

“Escudriñar en la vida de Hidrovo es encontrarse con paisajes verdes y vivencias de campesinos que marcaron su obra literaria convirtiéndolo en uno de los poetas contemporáneos ecuatorianos más reconocidos”. Es el vate que en cada poema nos descubre esas historias ocultas que habitan junto a nosotros, pero que solemos pasar desapercibidas.

Hijo de uno de los poetas destacados de Manabí: Horacio Hidrovo Velásquez (autor de la celebrada novela Un hombre y un río) ha logrado mantener en alto el apellido paterno, pero sobre todo ha continuado con el legado literario de su padre.

Hidrovo Peñaherrera, aún escribiéndole a su provincia, no se ha vuelto un poeta localista, sino universal. Porque su poesía encaja en los distintos espacios geográficos de Latinoamérica. Y porque además, como él lo dice: “(…) la poesía es mi hábitat. Y es como yo he intentado ser: insobornable”.

Sus libros más celebrados son (en poesía) “Los trenes de la infancia”, “La montaña”, “Vivir en amor”; (en narrativa) “Pedro cometa”; (en novela) “Se vende una ciudad”, entre otras y otros géneros. Sin contar que su obra poética consta en innumerables antologías, tanto ecuatorianas como latinoamericanas.

Su trabajo literario ha logrado el reconocimiento justo. Así dos universidades lo han investido con el alto grado de Doctor Honoris Causa (una en Perú y la otra en la ULEAM). Sin olvidar que el año pasado el Gobierno Ecuatoriano le otorgó el Premio Eugenio Espejo.

Actualmente es el Director del Departamento de Promoción y Desarrollo Cultural de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí. También ejerce la docencia universitaria.
Anexamos algunos poemas suyos, de su extensa y rica obra (que por cierto hasta la fecha no se ha recogido en una antología que pueda rendirle un merecido homenaje a su vida, que es a la vez su poesía). Disfrútenla tanto como nosotros lo hemos hecho.


MI EDAD SIN EDAD
¿Qué cuántos años tengo?
Exactamente los vividos.
No sé cuántas noches
de embriagarme con guitarra bohemias,
de beberme en tragos largos los amaneceres,
de ver como los muelles se quedan sin mástiles.
Soy un hombre sin edad
que aborrece la prisa del tiempo
y la tortura de los calendarios.
A veces niño,
otras asomado en los ventanales del ocaso,
también un atleta sin sitio de llegada.
Un hombre para seguir viviendo,
para beber el vino dulce de tu piel
y arañar con ternura
los cuatro puntos cardinales de tu cuerpo.

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